Smart Chemistry ha arrancado hoy con la primera jornada de charlas técnicas y mesas redondas para ser el epicentro de Expoquimia, el gran Encuentro Internacional de la Química, que se celebra en Barcelona del 2 al 5 de junio. Impulsado una vez más por Feique, Smart Chemistry celebra su quinta edición consolidado como el foro de referencia del sector químico para visibilizar el papel estratégico que desempeña frente a los grandes desafíos globales: sostenibilidad, innovación, descarbonización y digitalización.
En la primera jornada del Salón, la mesa redonda “Defensa comercial y acceso a nuevos mercados: dos caras de la misma moneda” ha reunido a representantes institucionales, europeos y empresariales para analizar cómo la industria química puede proteger su competitividad frente a las actuales distorsiones del comercio internacional y, al mismo tiempo, abrir nuevas vías de crecimiento exterior.
En un contexto marcado por las tensiones geopolíticas, las alteraciones en el comercio global y una creciente fragmentación de los mercados, la sesión ha abordado ambas dimensiones —defensa comercial y acceso a nuevos mercados— como piezas complementarias de una misma estrategia.
El debate, moderado por Mª Eugenia Anta, directora de Internacional, Inversión e Innovación de la Federación Empresarial de la Industria Química Española (Feique), ha contado con la participación de Julián Conthe, director general de Política Comercial y Seguridad Económica del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa; Ricardo Santamaría, director general de Riesgo País de la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (Cesce); Philipp Sauer, director de Trade & Customs Policy del Consejo Europeo de la Industria Química (Cefic); y César Lacueva, director general de Quimidroga.
Durante la sesión, los participantes han analizado los cambios y distorsiones que se están produciendo en los mercados en el ámbito de la seguridad económica, así como su impacto en las empresas. También han abordado las medidas e instrumentos de defensa comercial que está desplegando la Unión Europea, su efectividad, los mecanismos para reducir riesgos, el acceso a nuevos mercados y las barreras más frecuentes con las que se encuentran las compañías.
Los ponentes han compartido un diagnóstico claro: la industria química europea está perdiendo terreno. César Lacueva ha cifrado este retroceso con datos concretos al señalar que “ya se ha desmantelado el 9% de la química básica en Europa y China se ha convertido en el protagonista”, mientras que Philipp Sauer ha advertido que la capacidad de producción del continente sigue cayendo sin que se vislumbren nuevas inversiones que compensen esas pérdidas.
Ricardo Santamaría ha situado el problema en un contexto geopolítico más amplio, marcado por el repliegue de Estados Unidos, que interpreta la dependencia exterior como un síntoma de debilidad, y por la expansión acelerada de China, que aspira a alcanzar el 45% del comercio global: “Vemos una multiplicación de sucesos que genera incertidumbre a las empresas y paraliza la inversión”.
Ante este escenario, la mesa ha abordado la necesidad de reforzar los instrumentos de defensa comercial europeos. Santamaría ha reclamado más recursos y medidas disuasorias creíbles, especialmente en relación con China, con quien, en su opinión, es necesario mantener un diálogo basado en un amplio consenso, pero también sostener dichas medidas y tener claras las cartas con las que cuenta Europa. En este sentido, ha recordado que el principal activo europeo sigue siendo su propio mercado.
Desde la experiencia empresarial, Lacueva ha alertado de la incertidumbre que generan los plazos de las medidas antidumping y de las barreras que persisten dentro de la propia Unión Europea, donde las ventas intracomunitarias siguen siendo complejas porque, en la práctica, conviven 27 marcos regulatorios distintos. Asimismo, se ha subrayado la necesidad de que Europa gane agilidad y urgencia en la implementación de medidas de defensa comercial, así como de reforzar los recursos económicos y humanos destinados a este fin.
No obstante, Conthe ha matizado que los instrumentos de defensa comercial deben ser el último recurso, puesto que su activación implica que la gravedad del problema ya ha escalado. Asimismo, ha reconocido que Europa carece todavía de un instrumento sectorial lo suficientemente amplio para proteger la cadena de valor y ha apostado por profundizar en la integración del mercado interior como vía para ganar competitividad a través del volumen, un elemento fundamental para reforzar la resiliencia de las cadenas de valor.
En paralelo, los ponentes han coincidido en que la apertura de nuevos mercados constituye la otra cara imprescindible de la estrategia. Conthe ha destacado que la Unión Europea ya cubre más del 50% de su negocio con acuerdos comerciales y que el ritmo de negociación se ha acelerado notablemente. “La clave es ser pragmáticos y entender los retos del mercado al que nos dirigimos”, señaló.
Sauer ha respaldado esta lectura, subrayando que Europa necesita encontrar nuevas soluciones ante la posición adoptada por Estados Unidos. Santamaría, por su parte, ha señalado la modernización de los acuerdos con México y Mercosur como oportunidades clave, junto con India.
La sesión ha concluido con un mensaje compartido sobre la importancia de estrechar la colaboración entre la industria y la Administración. Conthe ha subrayado que la política comercial está dando un salto hacia un enfoque “más asistencial y granular”, que mire las cadenas de valor en un sentido amplio, y ha destacado al sector químico como ejemplo de esa nueva realidad.
Por su parte, Lacueva ha apostado por una mayor comunicación entre el legislativo y la industria para que el sector pueda contribuir a una implementación más eficaz de las medidas necesarias, mientras que Santamaría ha pedido mantener y reforzar los grupos de trabajo conjuntos que ya están en marcha.
La mesa ha puesto de manifiesto que defensa comercial y acceso a nuevos mercados constituyen un binomio necesario y complementario para la competitividad en un contexto de mayor fricción y riesgo. En un momento en el que la industria química europea afronta una situación crítica sin precedentes, los participantes coincidieron en que la respuesta pasa por combinar protección eficaz frente a prácticas desleales, diversificación real de mercados y proveedores, y una colaboración más estrecha y operativa entre el sector y las instituciones.
Un reto que, como ha quedado patente durante el debate, requiere velocidad, pragmatismo y una visión de conjunto sobre la cadena de valor.







